¿Qué tan rápido sentimos dolor? – ¿Controversia?

Publicado el 21 agosto, 2019 | Salud

Una nueva investigación anula o se contrapone a la idea generalizada de que los humanos, a diferencia de otros mamíferos, procesan el dolor más lentamente que el tacto. Los hallazgos pueden tener implicaciones significativas para el diagnóstico y el tratamiento del dolor en varias áreas; lo que pasa que hasta ahora, el consenso científico ha sido que en los humanos, las señales nerviosas que «comunican» el tacto al cerebro son más rápidas que las que transmiten el dolor.

Los investigadores creían que esta diferencia de velocidad se debía al hecho de que las señales táctiles viajan a través de los nervios con una gruesa capa de mielina, la capa aislante de lípidos que forma una vaina protectora alrededor de los nervios; la mielina ayuda a los nervios a conducir las señales más rápidamente. En contraste, las señales de dolor viajan a través de los nervios que no tienen mielina o solo tienen una capa muy delgada.

Otros mamíferos tienen los llamados nociceptores ultrarrápidos (receptores que detectan estímulos dañinos o potencialmente dañinos), es decir, neuronas aferentes con una gruesa capa de mielina para transmitir señales de dolor lo más rápido posible. Pero, ¿es lo mismo cierto para los humanos?. Bueno, científicos del Centro de Neurociencia Social y Afectiva de la Universidad de Linkoping en Suecia, recientemente buscaban responder a esta pregunta.

La capacidad de sentir dolor es vital para nuestra supervivencia, pero, ¿por qué nuestro sistema de señalización del dolor debería ser mucho más lento que el sistema utilizado para el tacto y mucho más lento de lo que podría ser?

Para averiguarlo, los científicos aplicaron una técnica llamada microneurografía, que les permitió visualizar y rastrear el tráfico neuronal desde «nervios periféricos que conducen a los músculos y la piel». Aplicaron esta técnica a 100 participantes saludables y publicaron los hallazgos en la revista Science Advances.

El dolor viaja tan rápido como el tacto

La técnica de microneurografía, o «grabaciones axonales de una sola unidad», permitió a los investigadores rastrear el dolor y las señales táctiles en las fibras nerviosas de una sola neurona; los investigadores buscaron neuronas que transmitían señales tan rápido como el tacto, pero que también se comportaron como nociceptores.

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El estudio reveló que el 12% de las neuronas con una gruesa capa de mielina tenían las mismas propiedades que los nociceptores, en el sentido de que podían detectar y transmitir «estímulos nocivos», como frotar o pellizcar un cepillo grueso. Los receptores del dolor no reaccionan al tacto suave, y tampoco lo hicieron estas neuronas, que los investigadores probaron aplicando pinceladas suaves; finalmente, estas células nerviosas condujeron señales de dolor tan rápido como las neuronas sensibles al tacto.

Para comprobar que la función de estas células nerviosas super-rápidas era transmitir el dolor, los investigadores utilizaron electrodos de medición para aplicar explosiones eléctricas cortas y precisas que se dirigían a las células nerviosas individuales; como resultado, los participantes del estudio informaron sentir sensaciones agudas de pinchazo.

Cuando activaron una célula nerviosa individual, causó una percepción de dolor, por lo que concluyeron que estas células nerviosas están conectadas a centros de dolor en el cerebro.

Se está haciendo evidente que las fibras nerviosas de mielina gruesa contribuyen a la experiencia del dolor cuando tiene una causa mecánica. Desde todo punto de viesta, estos resultados desafían la descripción de la literatura que cita un sistema rápido para señalar el tacto y un sistema más lento para indicar el dolor, pero en este estudio se sugiere que el dolor puede ser señalado tan rápido como el tacto.

Los investigadores también examinaron a las personas que habían experimentado daño en los nervios que les causó la pérdida de células nerviosas muy mielinizadas, pero que no afectaron sus células nerviosas apenas mielinizadas; como resultado del daño, estos participantes no pueden sentir un toque ligero (sentimiento al tacto)

Entonces se planteó la hipótesis de que la pérdida de fibras nerviosas mielinizadas también afectaría a la red de nociceptores súper rápida recién descubierta, puesto que encontraron que estos individuos no podían experimentar dolor mecánico. En fin, los hallazgos, explican los científicos, pueden ayudar a los médicos a diagnosticar afecciones relacionadas con el dolor y brindar una mejor atención a las personas que experimentan este síntoma incluyendo aquellos que sufren de dolores musculares en el post-entrenamiento y desean mejorar sus condiciones de recuperación en un futuro cercano.

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