¿Los chalecos fríos pueden realmente quemar grasa?

Publicado el 25 febrero, 2020 | Entrenamiento, Salud

La exposición al frío, que va desde la crioterapia hasta los baños de hielo, es una tendencia en el mundo de la pérdida de peso, pero ¿qué pasaría si algo un poco menos brutal pudiera brindar los mismos beneficios para aumentar el metabolismo mediante chalecos fríos?.

La relación entre la exposición al frío y el aumento de la quema de calorías no es exactamente una noticia nueva; la costumbre de los culturistas de reducir sus termostatos domésticos para aumentar su metabolismo, es conocida desde principios del 2000 e, incluso en aquel entonces, el concepto no era nuevo.

Es un hecho aceptado que los ambientes fríos aumentan significativamente el metabolismo durante el descanso y el ejercicio. La tasa metabólica puede aumentar hasta cinco veces en reposo durante el estrés por frío extremo, porque esa especie de temblor genera calor corporal para mantener una temperatura central estable.

Los investigadores han descubierto que, incluso pequeñas reducciones en la temperatura ambiente, pueden ayudar al cuerpo a generar calor al alentarlo a formar tejido adiposo marrón (BAT) y esto podría ser cierto para los chalecos fríos.

Es un tipo específico de tejido adiposo que ayuda a mantener el calor corporal quemando grasa a un ritmo elevado; es como una grasa que quema grasa.

Entonces ¿es posible estimular al cuerpo para que produzca más de este tejido metabólicamente activo?. Estas recientes revelaciones han llevado a una ola de nuevos estudios que investigan el efecto de la exposición leve al frío sobre el metabolismo y, potencialmente, la obesidad.

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Chalecos fríos: ¿qué dice la ciencia?

El continuo interés en la exposición al frío ha llevado al desarrollo de los chalecos fríos; estos chalecos son básicamente soportes para bolsas de hielo que, a diferencia de los baños de hielo, enfrían el cuerpo mientras dan la libertad de moverse y participar en otras actividades.

Se supone que los chalecos son relativamente tolerables porque apuntan a partes del cuerpo menos sensibles al frío; los hombros, el pecho y la parte superior de los brazos. La idea es bajar la temperatura del cuerpo, pero no a un nivel de generar temblor. Wayne Hayes, Ph.D., científico de la NASA e inventor del chaleco de hielo «The Cold Shoulder», indica que el efecto no es inmediato en la tasa metabólica mientras se está reposo, ya que debe utilizarse regularmente durante semanas para obtener resultados.

En un estudio, los investigadores midieron el efecto del frío sobre la tasa metabólica con la prueba de gasto de energía en reposo; esta prueba consistió en un ayuno de 12 horas, nada de ejercicio durante 24 horas, y en ese estado, el sujeto de prueba se acostó en una habitación oscura durante 20 minutos con una gran cápsula de plástico colocada sobre su cabeza.

  • Mientras yacía allí, el aire que exhalaba fue capturado por la cápsula y analizado para determinar qué tipo de macronutriente estaba quemando para obtener energía en ese momento.
  • Esta información, junto con el volumen total de aire que consumió y la información general sobre la altura, el peso, el sexo y la edad, permitió a los investigadores estimar la cantidad de calorías que su cuerpo quemaría si permaneciera en esa posición durante 24 horas seguidas.

Los chalecos fríos tienen una alta tolerancia cuando se comienzan a utilizar porque permiten realizar las tareas diarias como hacer el desayuno, sacar a pasear a los perros, trabajar en en el ordenador, etc., sin que resulte una molestia notable. Lo que pasa, es que después de unas horas, el frio comienza a aumentar, hasta llegar al temblor corporal y se torna insoportable.

  • La primera prueba se realizó la prueba sin el chaleco frío; después de 20 minutos de prueba los resultados mostraron que con el ritmo metabólico actual se quemarían aproximadamente 1.716 calorías en las próximas 24 horas.
  • La segunda prueba se realizó con el chaleco frío; primero durante 10 minutos para dejar que el frío se posesionara en el cuerpo antes de entrar en la cápsula de plástico. Después, una sesión de 20 minutos debajo de la cápsula de plástico, continuando con el chaleco puesto, demostró que se quemarían unas 1.768 calorías en las próximas 24 horas.

Los resultados tienen sentido: un cuerpo más frio estaba trabajando más duro para mantener una temperatura central estable, pero el tamaño de los resultados fue decepcionante. Solamente otras 50 calorías al día, lo que significa que se debería usar el chaleco frio todo el día para quemar 50 calorías extra, lo que parece un tiempo demasiado largo para muy pocas calorías.

Sin embargo, para un culturista o atleta que busca todas las ventajas posibles, usar chalecos fríos sea probablemente más cómodo y rentable que mantener su aire acondicionado muy bajo todo el tiempo, además, usar el chaleco ciertamente sería menos doloroso que tomar un baño de hielo. En fin, es posible que el chaleco frío no sea una «solución rápida» o una solución segura para perder peso, pero si el atleta puede permitírselo y está dispuesto a comprometerse a usar el chaleco durante tal vez una hora dos veces al día, y hacer ejercicio regularmente, podría perder algo de peso extra.

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