La teoría de los sinoviocitos, ¿puede el ejercicio prevenir la osteoartritis?

Publicado el 25 enero, 2019 | Entrenamiento, Salud

La osteoartritis es una enfermedad debilitante generalizada en el mundo que tiene un impacto negativo en las actividades diarias; los estudios clínicos son numerosos, con el objetivo de encontrar soluciones terapéuticas adecuadas (farmacológicas y nutricionales) que puedan facilitar la vida diaria de los afectados.

Incluso los estudios experimentales son cada vez más numerosos, y en este caso el objetivo principal es comprender las posibles vías moleculares involucradas en la patogénesis de la osteoartritis; si conoce el problema, es más fácil encontrar soluciones. Lo puntual es que aunque no se resuelva totalmente con tratamientos terapéuticos, un estilo de vida adecuado puede prevenir y, en cualquier caso, ayudar al afectado, especialmente aliviando el dolor y la ineficiencia motora, que son signos evidentes de la enfermedad.

La actividad física, como se sabe, es una práctica que siempre es recomendable en la vida de todos, ya que sus efectos beneficiosos se sienten en el cuerpo a 360°, tanto a nivel sistémico como local. Obviamente, debe manejarse de manera coherente con el logro de un cierto resultado porque las consecuencias de la actividad física ligera, moderada o vigorosa son muy diferentes y, por lo tanto, siempre es necesario adaptar la actividad física al individuo y a su/sus características físicas específicas.

El estudio publicado en la revista Functional Morphology and Kinesiology durante este mes fue identificar un mecanismo de acción hipotético, como una posible clave biológica, en relación con los posibles desarrollos inmunológicos / moleculares en el proceso de osteoartritis, tanto en condiciones estáticas como dinámicas, dentro de los constituyentes celulares de la membrana sinovial.

Cómo sucede la osteoartritis

Durante el desarrollo de la enfermedad, para la condición de hipo-movilidad, los sinoviocitos tipo A desempeñan un papel clave en la presentación del antígeno y en el inicio de la activación inmune innata local.

  • Durante este proceso, tenemos una alteración del microentorno, mediada por la liberación de citoquinas inflamatorias (IL-1beta, TNF-alfa), quimioquinas (IL-8, CHI3L1) y enzimas digestivas (MMP) que median daño tisular, inflamación y reclutamiento de células inmunitarias (1ª fase: estado 1 y 2).
  • La digestión de los fragmentos autólogos, procedentes de la destrucción del cartílago, activa los sinoviocitos tipo A.

En este contexto, la exposición de material digerido a través de los Complejos Mayores de Histocompatibilidad (MHC clase I y clase II) prepara los sinoviocitos de Tipo A para dialogar con los linfocitos a través de sus receptores de células T (TCR). El reclutamiento local de linfocitos auxiliares T ingenuos (Th0) a la cavidad sinovial activa la segunda fase de la respuesta inmunológica, mediada por la acción de la inmunidad adquirida (estado 3).

El cambio Th0 a Th1 y, al entrar en contacto con sinoviocitos de tipo A, polarizará la respuesta a un estado inflamatorio (los sinoviocitos de tipo A actúan como macrófagos polarizados en M1), mediados por la liberación de citoquinas Th1 como IFN-gama, TNF -alfa, e IL-1beta (estados 4 y 5 a 2ª fase). Todas estas moléculas contribuirán a exacerbar la degradación de la matriz.

Los linfocitos Th1 también tienen efectos sobre los sinoviocitos de tipo B (acción de síntesis), convirtiéndolos en sinoviocitos similares a los fibroblastos (FLS) (estado 6) con la consiguiente reducción de la actividad de síntesis de los constituyentes de la matriz especializada y el líquido sinovial, incluido el lubricante y moléculas como la lubricina y el hialuronano (estado 7 a 3ª fase).

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Cómo la actividad física evita o mejora la condición de osteoartritis

En personas con osteoartritis, durante la Actividad Física Moderada (MPA, por sus siglas en inglés), el sinovio está sujeto a cambios en el microentorno. Los ejercicios de flexión y extensión estimulan la liberación de líquido sinovial en la cavidad articular y, en consecuencia, a través de los movimientos de carga y corte del líquido sinovial, también se estimulan los cilios primarios de los sinoviocitos de tipo B (estado 1).

El cilio primario es un orgánulo no móvil y basado en microtúbulos capaz de desempeñar una serie de funciones en las funciones mechano, quimio y osmo-sensibles. Es un candidato principal para la mecano-regulación y activa los sinoviocitos de Tipo B para secretar componentes de matriz más especializados, como la lubricina y el ácido hialurónico, en la cavidad de la articulación para lubricar y nutrir el cartílago (estado 2).

Además, el movimiento de cizallamiento del fluido también estimula la diferenciación de las células madre mesenquimales sinoviales (MSC) en condrocitos para formar cartílago neoarticular de la capa superficial (estado 3). La modificación del microambiente inducida por los sinoviocitos de Tipo B desempeña una acción clave en el reclutamiento y la polarización de Th0.

La producción de citoquinas reguladoras tales como IL-4, IL-10 e IL-13 por parte de las células T inhibe a los sinoviocitos de Tipo A a producir citoquinas destructivas (IL-1-beta y TNF-alfa). Además, la presencia de estas citoquinas en el microentorno cambia la respuesta inmunológica de Th0 a Th2 (estado 4). Como consecuencia, los sinoviocitos tipo A sufrirán el evento de polarización hacia un macrófago M2 similar (sinoviocitos tipo A 2).

M2 polariza a través de las interacciones con las “mecanoquinas” antiinflamatorias IL-4 e IL-10 (estado 5). Los nombres de estas citoquinas antiinflamatorias (IL-4 e IL-10) involucradas en las afecciones de la mecanobiología podrían denominarse «mecanocinas». Bajo esta condición, la liberación endógena de IL-1beta y TNF-alfa generalmente disminuye, mientras que IL-4 e IL-10 aumentan (estado 6). Además, la secreción de IL-6 mejora la expresión de los inhibidores tisulares que se producen naturalmente en las MMP (TIMP), con la consecuencia de la reducción en la destrucción de la matriz (estado 7).

En conclusión, los beneficios de la actividad física moderada en pacientes con osteoartritis pueden tener funciones protectoras en las articulaciones como tratamiento no quirúrgico y no farmacológico, restableciendo la función fisiológica de los sinoviocitos, evitando la aparición de la osteoartritis y/o postergando su aparición, lo que permite tomar medidas en el tiempo justo. Mantener la salud de las articulaciones es fundamental para la vida independiente, el buen estado de salud y la calidad de vida.

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