¿El género importa en la nutrición?

Publicado el 23 octubre, 2019 | Nutrición Deportiva

Los roles de género están cambiando dentro de la nutrición, sin duda, con titulares recientes que tienen una gran retórica de género neutral.

Pero, ¿qué efecto tiene esto en el segmento de alimentos o suplementos nutricionales, donde los consumidores se centran en lo neutral tanto como en cualquier otra industria?, pues nuestros expertos se preguntan si a medida que los consumidores se interesan más en una nutrición personalizada, ¿importa el género?

Una serie de estudios publicados en Social Psychological and Personality Science ha identificado cómo las asociaciones de género generalizadas están imbuidas en los alimentos que comemos o en los suplementos que tomamos. Esta serie de estudios revela, por ejemplo, que los productos lácteos agrios tienden a ser percibidos como relativamente femeninos, mientras que la carne o la proteína de suero misma tiende a ser percibida como relativamente masculina.

Los hombres tienden a forjar sus preferencias intrínsecas para ajustarse a una identidad de género masculina, mientras que las mujeres parecen estar menos preocupadas por tomar decisiones congruentes con el género, con excepción a la pérdida de peso donde realmente superan con creces a los hombres, sin embargo, aparte de las influencias sociales que potencialmente juegan un papel en nuestros patrones de consumo de alimentos o suplementos, se puede argumentar que la falta de investigación científica ha llevado a un panorama nutricional en el que faltan los productos necesarios específicos de género.

Toda la nutrición no se ha creado de la misma manera; las mujeres tienen necesidades muy específicas que han sido ignoradas porque las mujeres no son «hombres pequeños» que solo necesitan porciones diferentes.

Hombres y mujeres: ¿diferentes necesidades nutricionales?

La nutrición personalizada ha tomado por asalto a la industria a medida que los consumidores buscan entregas nutricionales adaptadas a sus necesidades personales. De esta manera, «sabemos que la combinación de diferencias genéticas, hormonales y fisiológicas del género afecta no solo nuestra susceptibilidad a las enfermedades sino también cómo nuestros cuerpos responden a la dieta», sin embargo, durante años las únicas diferencias reconocidas en la ciencia fueron reproductivas.

El metabolismo de una mujer y su composición bioquímica, la forma en que funciona su cerebro e incluso cómo funciona su digestión son muy diferentes a los de un hombre.

Hay algunas áreas nutricionales específicas en las que el género sí importa; las mujeres tienen una mayor necesidad de hierro y una mayor prevalencia de anemia, y en promedio, consumen menos fibra y tienen más probabilidades de tener el síndrome del intestino irritable en comparación con los hombres e incluso la ciencia en su investigación ha relegado por mucho tiempo a las mujeres. Entonces, si existen diferencias biológicas entre hombres y mujeres que constituyen la posibilidad de una diferencia en la ingesta nutricional, ¿cómo ha respondido el mercado?

Existió por mucho tiempo tácticas de marketing que son posiblemente, poco profundas y anticuadas, las cuales se centran principalmente en la diferencia de color y el tamaño de las porciones en lugar de la diferencia real en la calidad nutricional necesaria.

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Esta estrategia es agotadora y «si algo se comercializa para las mujeres, beneficiará y empoderará mejor a la mujer»; para finalizar los datos de la consultora Innova Market Insights muestran que en 2017-18, el 86% de los nuevos lanzamientos de alimentos y bebidas rastreados con un reclamo de género fueron para «mujeres», no obstante, la tasa a la que los productos se etiquetan como masculinos o femeninos está creciendo a un ritmo menor.

¿Has probado algún suplemento específico para tu sexo?

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