El entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes

Publicado el 11 diciembre, 2014 | Salud

Son muchos los mitos y controversias que rodean el entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes. Bien, no todo es bueno o malo sino que hay múltiples matices cuando se trata de aplicar esta disciplina a niños que aún no han alcanzado su pleno desarrollo. Descubre cuál es la manera apropiada de aplicar este entrenamiento en niños y adolescentes así como todos los beneficios que se derivan de una práctica adecuada.

El entrenamiento de fuerza y sus beneficios en niños y adolescentes

El entrenamiento de fuerza, conocido también como entrenamiento de potencia es aquel que mediante la contracción muscular busca aumentar la fuerza así como el tamaño de los músculos y su definición.

Generalmente este tipo de entrenamiento se realiza con pesas pero también se puede utilizar el peso del propio cuerpo, lo que igualmente resulta útil para alcanzar ciertos objetivos.

Cuando un niño de 6 a 12 años o bien un adolescente de 13 a 18 se interesa por este tipo de entrenamiento, es porque no únicamente busca una actividad fuera del hogar y del colegio, también busca mejorar su forma física así como su aspecto.

Este hecho es muy positivo, sobre todo teniendo en cuenta la gran tasa de sedentarismo y obesidad infantil, por este motivo es importante que puedan encontrar apoyo en los adultos más allegados. Además, como adelantábamos, esta práctica puede aportarles distintos beneficios:

  • Mejora el rendimiento deportivo
  • Es un factor importante para mejorar la salud a largo plazo
  • Acompaña al desarrollo muscular que ya tiene lugar durante la pubertad
  • Mejora el desarrollo motriz en los niños
  • Permite que niños y adolescentes puedan aumentar su conciencia corporal
  • Aumenta la autoestima y la seguridad en uno mismo
  • Previene el sedentarismo y la obesidad infantil

Entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes: pautas adecuadas

Hemos visto que el entrenamiento de fuerza en niños aún no desarrollados plenamente aporta muchos beneficios pero se requiere que esta práctica se dé de manera adecuada para prevenir ciertos riesgos que sí son reales.

El desarrollo muscular, articular y óseo no se ha finalizado lo que indica que se debe entrenar con enorme prudencia para no sufrir ninguna lesión.

  • Antes de iniciarse en el entrenamiento de fuerza es muy recomendable realizar una revisión médica con el pediatra.
  • La frecuencia, el modo o tipo de levantamiento, la intensidad y la duración del ejercicio deben ser adaptados de forma individual a cada niño.
  • Siempre se debe empezar utilizando una baja resistencia, y dependiendo de la edad del niño, utilizando únicamente el peso del propio cuerpo.
  • Para conseguir los objetivos del entrenamiento de fuerza se deben realizar los ejercicios de resistencia aproximadamente 3 veces a la semana, de 20 a 30 minutos. No está comprobado que sobrepasar los 4 entrenamientos a la semana aumente los beneficios del ejercicio.
  • La fuerza, el tamaño muscular y la potencia adquiridos se pierden tras 6 semanas de haber interrumpido el entrenamiento. Por ello es importante que sea suave pero regular.

Falsos mitos y precauciones

Uno de los motivos por los que erróneamente este tipo de ejercicio no se recomienda en la infancia y adolescencia es por la falta de testosterona en los niños, sin la cual se cree que no es posible el desarrollo muscular.

Esto no es cierto, las mujeres pueden desarrollar su musculatura a pesar de tener unos bajísimos niveles de testosterona. Lo mismo sucede con los niños pero no así con los adolescentes que además ya empiezan a contar con la presencia de esta hormona. La adolescencia de un niño varón es el momento donde hay un mayor desarrollo muscular y donde la testosterona empieza a aumentar para llevar a cambio los procesos de desarrollo que se dan durante la pubertad.

El entrenamiento con pesas no influye en el crecimiento, mucho menos si se adquieren las precauciones necesarias para evitar cualquier tipo de lesión.

Finalmente hay que mencionar una de las precauciones más importantes: los niños y adolescentes NO deben someterse a ninguna complementación nutricional con proteínas, sustancias proteicas u otras sustancias que interfieran en el desarrollo muscular. Esto sí podría trastocar el proceso natural de crecimiento.

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