Cómo el tipo de dieta modula las enfermedades intestinales

Publicado el 5 noviembre, 2019 | Salud

El estilo de vida y el tipo de dieta son clave para un microbioma intestinal saludable, según dos estudios; tras un examen de los restos de un hombre congelado que vivió hace 5.300 años.

Científicos de la Universidad de Trento, Italia, concluyeron que la evolución de los hábitos dietéticos e higiénicos en los países occidentales se asocia con una disminución de las bacterias que ayudan en la digestión; el agotamiento del microbioma puede estar asociado con una mayor prevalencia en países occidentales de afecciones complejas como alergias, enfermedades autoinmunes y gastrointestinales, así como obesidad relacionada al tipo de dieta.

En contraste, investigadores del Centro Médico de la Universidad de Groningen de Países Bajos descubrieron que ciertos alimentos, como las legumbres, el pan, el pescado, las nueces y el vino, están asociados con altos niveles de bacterias intestinales amigables; los hallazgos respaldan la idea de que pensar en un tipo de dieta podría ser una estrategia de manejo eficaz para las enfermedades intestinales a través de la modulación de las bacterias intestinales.

Las recomendaciones nutricionales deben ser una prioridad

Existe un fuerte vínculo entre el microbioma intestinal y el tipo de dieta, pero los investigadores apenas comienzan a explorar los detalles; actualmente, pocas iniciativas brindan recomendaciones nutricionales basadas en el microbioma, pero existe la esperanza de que las recomendaciones nutricionales personalizadas que tengan en cuenta la composición del microbioma intestinal puedan mejorar al menos parcialmente las recomendaciones actuales.

El estudio italiano, publicado en la revista Cell Host and Microbe exploró la variación del microbio intestinal humano común Prevotella copri que está presente en el 30% de las personas occidentales, así como en el «Hombre de Hielo», y en algunas poblaciones modernas que no tienen influencia occidental. En este estudio, los investigadores demostraron que las diferencias entre los microbiomas occidentales y no occidentales o prehistóricos radican en la disminución de algunos tipos de bacterias que procesan fibras complejas y vegetales en el intestino y eso se da por el tipo de dieta.

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Un microbio puede hacer la diferencia

Fue bastante inesperado que este microorganismo intestinal sea muy relevante; el Prevotella copri, en realidad no sea una sola especie, sino cuatro bacterias diferentes. También parecen tener algunas diferencias con respecto a su papel en el intestino humano; al menos tres de estos cuatro «clados» casi siempre están presentes en poblaciones sin influencia occidental, no así o aparece con menos frecuencia en los que siguen dietas occidentales, donde generalmente solo hay uno de los cuatro «clados».

Los investigadores teorizaron al medir el tipo de dieta que el complejo proceso de occidentalización tuvo un impacto considerable en la desaparición gradual de esta bacteria. La hipótesis fue confirmada por el análisis de muestras antiguas de ADN extraídas el «Hombre de Hielo» que, en 1991, emergió del hielo de los Alpes de Otztal, donde Italia limita con Austria.

Los investigadores han realizado esfuerzos de colaboración para tratar de comprender cuáles son los roles específicos de estos cuatro tipos de Prevotella copri con respecto a los patrones dietéticos del huésped. Creen que esto podría explicar las diferencias que estuvieron observando en la prevalencia de estas bacterias en poblaciones con diferentes regímenes nutricionales; el estilo de vida del huésped comprende muchos aspectos diferentes, pero el tipo de dieta es claramente uno de los más importantes.

Según los científicos, es muy relevante para futuros estudios investigar más acerca de por qué estas bacterias están subrepresentadas en las poblaciones de estilo occidental, mientras que son mucho más frecuentes en las poblaciones de estilo no occidental y en el contenido intestinal de las muestras humanas antiguas.

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