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4 Absurdos mitos en la nutrición

La verdad no suele gustar, no es agradable. Pero es que la verdad, tampoco suele vender bien. Los estudios y los medios muchas veces se “pelean” por el éxito viral, con tal de tratar de conseguirlo, se manipula la información con la mala suerte de que, muchas veces, se acaba extendiendo.

1­ Limitar el consumo de huevos

Como ya he dicho, los medios de comunicación son terriblemente eficaces a la hora de malinterpretar información o incluso manipularla, como resultado tenemos recomendaciones que lejos de alentarnos de un mayor consumo de huevos, nos los “restringen”.

En teoría han sido demonizados debido a que sus yemas, que están llenas de nutrientes, también contienen altos niveles de colesterol. A pesar de que pueda sonar ilógico o contradictorio, comer alimentos con alto contenido de colesterol no se traduce en un aumento del colesterol en sangre.

La investigación actual muestra que a menos que tenga una condición pre­-existente a tener en cuenta en relación al colesterol, los huevos son una gran fuente de proteínas, grasas y nutrientes. Su asociación con la enfermedad cardiovascular es un mito.

Conclusión: Los huevos son una increíble fuente de proteínas, grasas y otros nutrientes. Su asociación con las enfermedades cardiovascular y el colesterol alto esta exagerado y fuera de lugar.

2­ La carne roja produce cáncer

Declaraciones rígidas y absolutas como esta son el mejor amigo de los mitos en la nutrición.

El cáncer es un tema muy complejo y difícil de discutir, además de ser multifactorial. Después de todo, casi cualquier cosa que comemos tiene cierto potencial para causar cáncer (1).

Por ejemplo, los antioxidantes pueden tanto promover como obstaculizar el crecimiento del cáncer o el desarrollo tumoral, pero el efecto es generalmente demasiado pequeño.

Algunos compuestos, como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), que se encuentran en las carnes ahumadas, han resultado poder dañar el genoma, que es el primer paso para un posible cáncer.

La evidencia actual sugiere que la carne roja puede plantearse como un “riesgo” para personas que sigan una mala alimentación y estilo de vida (2,3).

Si no fumas, tienes un desempeño físico constante y comes de forma adecuada, el efecto de la carne roja sobre el cáncer no es motivo de preocupación, ya que como ya comenté, es de carácter multifactorial.

3­ La grasa saturada es perjudicial

El pensamiento que rondaba la cabeza de mucha gente hace tiempo era algo tal que así:

“La grasa tiene más calorías, además se llama grasa y yo quiero perder grasa, voy a hacer una dieta baja en grasa, la grasa es mala.”

Puede sonar absurdo y exagerado, pero aún he visto casos. Por eso mucha gente tiene la (mala) costumbre de reducir la ingesta de grasa cuando quiere perder grasa. Y al igual que consumir más colesterol (dietético) no tiene porqué aumentar nuestro colesterol plasmático, consumir alimentos con grasa no nos hacen tener más grasa (o estar más gordos).

Además, también se suele decir que la grasa saturada aumenta el riesgo cardiovascular, lo cual no es del todo cierto (4). Lo que importa es la calidad de la comida y de donde proviene. No es lo mismo una hamburguesa con carne e ingredientes de calidad que una del McDonald’s.

Conclusión: La grasa saturada por sí sola no es mala ni aumenta el riesgo cardiovascular. Además, una dieta baja en grasa saturada puede reducir la producción de testosterona.

4 Hacer más comidas (y menos cantidad) para acelerar el metabolismo

Este dichoso mito es incansable. A veces tengo la sensación de que me (y nos) persigue eternamente.

Proviene básicamente de la base de que el hecho de hacer la digestión de una comida, sí acelera el metabolismo (no es relevante). Pero el único modo de mantener dicho “acelerón” sería seguir comiendo.

La evidencia muestra que el número de comidas no marca la diferencia realmente (5,7). De hecho, algunos estudios resaltan que reducir la cantidad de comida y aumentar el número de comidas, puede hacer que nos sea más difícil mantenernos saciados, pudiendo así incrementar la ingesta total de comida (6).

Conclusión: Aunque la digestión aumenta el metabolismo ligeramente, su efecto es mínimo y no tiene repercusión alguna en la pérdida de grasa.

Referencias:

1. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23193004

2. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24659930

3. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24842864

4. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24723079

5. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17413096

6. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23404961

7. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19943985


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